La mejora en el juego ofensivo de Pachuca es evidente. Este equipo ha implementado una táctica de presión alta que no solo recupera el balón más rápidamente, sino que también permite transiciones rápidas al ataque. Con jugadores como G. Álvarez en la delantera, el equipo ha encontrado nuevas maneras de crear oportunidades. En los últimos cuatro partidos, se ha observado un aumento en el número de goles, gracias a esta estrategia más agresiva.